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La Coctelera

Los medios: protección para la mujer?

El abuso sexual es el problema social más frecuente, menos denunciado, menos condenado y con más graves consecuencias para la mujer colombiana, debido a que vivimos en una sociedad machista. La poca concientización del problema aleja al hecho traumático convirtiéndolo en ficción, gracias a que la emisión de estos casos a través de los medios de comunicación son amarillistas y de tonalidad cruda, sin sensibilidad. Es así como el relato cotidiano del abuso sexual se denomina como crónica roja. Las instituciones encargados en defensa de la mujer son escasas y tiene poca acogida de parte de todos, de esta forma el silencio y la falta de demanda se expresan como enemigo número uno para acabar con el inconveniente social.

Bogotá ha sido la primera ciudad en Colombia que se ha propuesto institucionalizar una política que favorezca al sexo femenino.[1]: Política Pública de Mujer y Géneros (P.P.M.Y.G). De este modo es epicentro de lugares que trabajan para ayudar al género femenino a superar, enfrentar y prevenir la problemática. El abuso sexual no solo es un atentado al cuerpo, es una violación a la integridad.

¿De qué forma las instituciones en pro de la mujer de la ciudad de Bogotá manejan la problemática del abuso sexual?

Si bien es cierto que la problemática de la violación sexual en el país ha sido tema de siempre, también es certero decir que el tratamiento que se le da al tema es superficial, con morbo y falta de conciencia social. Razón como la carencia de educación y prevención en materia sexual deja a través del tiempo más abusos y embarazos no deseados, estas deficiencias traen consigo implicaciones económicas que logran pasar la raya del trauma personal convirtiéndose así en una problemática que debería interesarle más al Estado Colombiano, pues este por lo general se inclinan más por atender las agresiones sexuales que se dan dentro del núcleo social, la familia, y descuidando los delitos sexuales que se dan en el ámbito urbano.

Otra consecuencia es la poca atención que necesita la problemática es que los medios de comunicación exponen de manera equivoca, pues se esquiva a la víctima y se hace fuerza en la referencia del asaltador sexual, dando como resultado cierto nivel de desinformación al publico e incitándole alguna manera la señalización hacia el culpable.

Un comunicador social no solo debe ser ente de denuncias sino que también debe preocuparse por concientizar al público moderno sobre el problema de abuso, pues nadie está exento y la información no es uniforme a la hora de saber qué hacer en estos casos. Sin duda se necesita conciencia social.




[1] http://www.jornada.unam.mx/2008/07/31/index.php?section=sociedad&article=046n3soc

http://www.youtube.com/watch?v=tbfmckVoIVc


UN DOS TRES POR TI

Cuando la persecución se torna insoportable, algunos prefieren entregarse y otros esconderse.

Los medios de comunicación masiva han marcado una pauta muy importante en cuanto al manejo de los comportamientos y emociones de los ciudadanos del mundo entero, ya que son estos los encargados de decidir qué temas son los que deberán estar en boca de todos y con qué grado de atención e importancia deben ser asimilados. En Colombia por ejemplo los medios suelen concentrarse más que todo en el ámbito político social puesto que gracias al conflicto armado interno que tenemos en el país este tipo de noticias cobra mayor importancia. Desde entonces los colombianos tenemos una visión política basada en la opinión pública.

El año 2007 trajo para Colombia uno de los mayores escándalos políticos de la historia: el fenómeno de la Parapolítica, el cual fue sacado a la luz por los medios de comunicación, quienes en un intento de hacer valer su papel de fiscalizador y representante del pueblo no vaciló en destapar la olla hirviente subestimando sus consecuencias. Es así como rápidamente empezaron a quedarse vacías las sillas de congreso y senado, cual castillo de naipes, una vez caído uno no se pudo evitar el desplome de los demás representantes.

Los medios de comunicación y los políticos lograron implementar en el país la moda del juego del Gato y el Ratón. Los políticos no hallaban refugio en donde esconderse del lente de los medios, en esos momentos hasta las paredes tenían oídos y no se podía confiar ni en la propia sombra, por otra parte los medios bombardeaban a las audiencias reafirmándoles la influencia de los políticos corruptos en el crecimiento del conflicto armado en el país. Los medios ganaron su batalla, la atención prestada a los parapolíticos fue exagera y las condenas desmesuradas. ¿Por qué tanta atención prestada a los actores secundarios del conflicto, que paso con los protagonistas?

Millones de personas en Colombia han perdido la vida por el solo hecho de estar en el medio de un enfrentamiento entre paramilitares y guerrilleros. Las masacres de los paramilitares suelen ser las más crueles ya que acostumbran a ejecutar carnicerías humanas desmembrando a sus víctimas con machetes o motosierras, un claro ejemplo de estas situaciones es la masacre de el Salado un pueblo incrustado en los montes de María en el cual murieron 66 personas, al son de gaitas, acordeones y tambores todo esto posible en la mente retorcida de un grupo de paramilitares.1

Los paramilitares encontraron su oportunidad de “redimirse” ante el país gracias al proceso de desmovilización que patrocinó el presidente Álvaro Uribe al permitirles a los paramilitares cobijarse bajo la ley de justicia y paz con la cual estos lograron grandes indulgencias a cambio de entregar a los parapolíticos y confesar sus crímenes. ¿Pero en realidad es lógico otorgar indulgencias a quienes protagonizan la muerte del país? ¿Por qué nos dejamos contentar con tan poco?

Negar la responsabilidad de los medios de comunicación en este fenómeno seria como intentar tapar el sol con un dedo. Se ha invertido mucho dinero en tinta desperdicia en perseguir a los parapolíticos mientras nos hemos hecho los de la vista gorda al tratar el tema de los autores principales los paramilitares a quienes nos tiembla el pulso para llevarse por delante a quien se cruce en su camino, estos quienes muy inteligentemente se encuentran hoy en cárceles de lujo expiando crímenes que no merecen ni el perdón de Dios.2

http://www.youtube.com/watch?v=BJJCLXaBa38

Escuela funcionalista de la comunicación y su influencia en el consumismo de Norteamérica

Tomado de: http://www.flickr.com/photos/jaumedurgell/542175718/

Después de la Segunda Guerra Mundial los países vencedores toman la iniciativa de crear estrategias para reparar los daños de la guerra, una de estas estrategias fue la de implementar la tecnología de guerra como herramienta social, es así como a finales de los años 40 llega el televisor a Norteamérica.

La gran acogida que tuvo la llegada del televisor a los Estados Unidos tuvo como consecuencia el comienzo del fenómeno de masas. Los medios de comunicación de masas fueron tomados como una herramienta de control social basado en la teoría de la aguja hipodérmica, en donde el emisor le inyecta el mensaje al receptor con el fin de que éste lo asimile inmediatamente y responda de forma adecuada o conveniente.

De esta forma es muy común encontrar que los estadounidenses tienden a verse profundamente influenciados por las estrategias propagandísticas de las leyes del mercado porque el sistema social los ha acostumbrado a ello, incluso se podría afirmar que han perdido la capacidad de analizar o criticar su entorno se conforman con recibir la información y reaccionar ella de manera funcional, lo cual los convierte en seres netamente consumistas.

Claramente esta patología favorece al mercado y a la economía; sin embargo empobrece a la sociedad y a la cultura ya que lamentablemente esta sociedad siempre buscará incansablemente en botellas de Coca-Cola, ropa, perfumes y demás productos una felicidad que muy lejos están de encontrar.

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La Globalización y su influencia en la comunicación de América Latina

Con la llegada del XXI, se vio también llegar el monstruo de la globalización. La comunicación fue la más afectada por este proceso debido que con la expansión de las redes tecnológicas alrededor del planeta se logró difundir la información de un extremo del mundo al otro en cuestión de segundos.

El imperio neoliberal (Estados Unidos, Alemania, Japón y el Reino Unido) es el gestor y controlador de este fenómeno de globalización gracias a que es quien tiene los recursos económicos para dominar las redes tecnológicas, dejando a América Latina supeditada a acoplarse a sus reglas y leyes del mercado de la oferta y la demanda, ya que en estos tiempos nadie se arriesgaría a quedarse en el atraso.

Ingenuamente se podría pensar que el proceso de globalización ha favorecido a la comunicación y a la economía pero, examinando más a fondo este fenómeno se puede apreciar el desgaste al cual se ha sometido la información, pues se ha convertido en un producto más del mercado, dejando de lado su importancia y contenido social.

La globalización ha roto las barreras de los países y ha generado en América Latina la pérdida de identidad cultural. En estos tiempos es bastante común ver a las sociedades latinoamericanas mucho más orgullosas de ostentar los productos extranjeros que los suyos propios, y cuando digo productos, me refiero tanto a los materiales como a los culturales.

Considerando que la información es ahora un producto; se debe analizar con mayor detalle todo lo que se lee y se cree para no convertirnos en una sociedad banal, en la mayoría de los casos solo comunica lo que es rentable y no lo que socialmente tiene un significado y un valor.