Con la llegada del XXI, se vio también llegar el monstruo de la globalización. La comunicación fue la más afectada por este proceso debido que con la expansión de las redes tecnológicas alrededor del planeta se logró difundir la información de un extremo del mundo al otro en cuestión de segundos.
El imperio neoliberal (Estados Unidos, Alemania, Japón y el Reino Unido) es el gestor y controlador de este fenómeno de globalización gracias a que es quien tiene los recursos económicos para dominar las redes tecnológicas, dejando a América Latina supeditada a acoplarse a sus reglas y leyes del mercado de la oferta y la demanda, ya que en estos tiempos nadie se arriesgaría a quedarse en el atraso.
Ingenuamente se podría pensar que el proceso de globalización ha favorecido a la comunicación y a la economía pero, examinando más a fondo este fenómeno se puede apreciar el desgaste al cual se ha sometido la información, pues se ha convertido en un producto más del mercado, dejando de lado su importancia y contenido social.
La globalización ha roto las barreras de los países y ha generado en América Latina la pérdida de identidad cultural. En estos tiempos es bastante común ver a las sociedades latinoamericanas mucho más orgullosas de ostentar los productos extranjeros que los suyos propios, y cuando digo productos, me refiero tanto a los materiales como a los culturales.
Considerando que la información es ahora un producto; se debe analizar con mayor detalle todo lo que se lee y se cree para no convertirnos en una sociedad banal, en la mayoría de los casos solo comunica lo que es rentable y no lo que socialmente tiene un significado y un valor.
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